Detrás de una mirada avasalladora, se encuentra un ángel caído,
el más bello, recogido,
mira el cielo pidiendo explicaciones a un Padre Nuestro.
Ojos negros,
grandes alas del mismo color ébano, blanca piel, carnosos labios.
¡Padre me arrojaste a Tierra!, los mortales no entienden tu cantar,
¿por qué me haces esclavo de esta humanidad?,
mis labios ya no escriben versos de amor,
mis labios ríos de sangre son...
Madre, porque me arrojaste a tierra,
aquí las guerras son el peor portal hacia la perdición, Madre, bella...
entrégame ese puñal añorado de la resurrección.
Tuesday, September 11, 2007
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